Siguiendo con mi cursillo en Cuenca (la verdad es que dió para mucho), debo confesar que hice un gran descubrimiento gracias a Nerea, una compañera que venía de Santiago y resultó ser una fan de toda la producción de Jim Henson. Para aquellos que como yo desconozcáis quién es este señor, debéis saber que está considerado uno de los grandes en el mundo de las marionetas para la televisión y el cine. Sin ir más lejos, él es el creador de los Teleñecos (¿os acordáis de la cerdita Peggy o el Monstruo de las Galletas?), de la serie Fraggle Rock (todavía soy capaz de cantar la canción de presentación del programa) y de la película Cristal oscuro (recuerdo haberla visto cuando era muy pequeña, la imagen de los personajes se me ha quedado grabada pero he olvidado por completo la historia). Sin embargo, yo me quedo con estas dos joyitas:Dentro del laberinto: película de fantasía buena donde las haya. Se nota el paso del tiempo en los efectos especiales (es del año 1986), pero la historia es sencillamente genial. Además, ¿quién puede olvidar a David Bowie haciendo de malvado cruel pero terriblemente seductor enfundado en esas mallas blancas?
El Cuentacuentos: miniserie de televisión realizada en 1987 que, lamentablemente, solo cuenta con 9 capítulos. El programa trataba de un viejo cuentacuentos (John Hurt) que en cada episodio narraba una historia de tradición oral sentado al lado de una gran chimenea cubierta de polvo. El perro era lo mejor; se trataba de un chucho parlanchín que se deleitaba escuchando a su amo y aprovechaba el despiste de éste para zamparse algo de comida de la mesa. Todos los capítulos son buenos, pero recomiendo especialmente el dedicado a El soldado y la muerte, el único que dirigió Henson en persona. Y aprovecho desde aquí para quejarme de que nunca, que yo sepa, hayan vuelto a reponer la serie, con la de veces que nos hemos tenido que tragar Verano azul o Vacaciones en el mar. Además, resulta que hay una segunda parte dedicada a los mitos clásicos y esta nunca, jamás, ha sido emitida en nuestro país. ¿Por qué este trato deleznable a una serie que además de entretener contribuye a ensanchar la imaginación y la cultura de nuestros chavales?
He dicho.
